25 jun 2012

El daño de la Traición


"Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos"

W. Shakespeare


Inspirado en la vida misma de un ser que conocí y me impactó su historia.



Los últimos rayos de sol se deslizaban en tus ojos, el día se despedía en una mueca de silencio, no reparaba más que en la espesura de mis pensamientos… martillos que me acortaban la respiración. No quería verte, escucharte, recordar que con tus manos me habías tocado, cada caricia me quemaba la piel y el alma, se quebrantaba por segundos la fe en todo lo que creía que era mi vida… tal vez solo una falacia, solo una mentira.

No te atrevías a mirarme o a hablarme y yo, deseé gritar, golpear, arañar, morder, simplemente desatar la ira que recorría mis latidos hasta que el dolor desencadenó una tormenta de lágrimas. Intentaste acercarte, sin embargo, tu proximidad, tu colonia, tu aliento, me causaban estupor, miedo de mí misma.

No quiero estar ni un minuto más contigo pronuncié sin temblor en mi voz y algo se estaba desprendiendo… quizás el anhelo de que sucediera, lo que fuera, por detener lo inevitable.

Callaste, no dijiste nada, ni yo podía oír más que mi orgullo lastimado por la traición, imaginaba las entregas entre risas en mi ausencia, una y otra vez, tú y mi mejor amiga, los seres que adoraba, a los que había conferido más que una confianza.

El día se desvanecía y con él se derrumbaba mi mundo, no advertí el dolor que brillaba en tu mirada bajo los últimos rayos de sol porque nunca existió otra Mujer dentro de tus sentimientos o en el abrazo a las albas. Ambos seguimos en la penumbra de caminos diferentes… amándonos, sí… como en la adolescencia, como en la primavera de dos corazones enamorados, pero en la soledad del silencio y en el derroche de los instantes.

21/06/2012




Núm. de Registro:1206251861783