El ser humano debe encontrar siempre un camino para levantarse y seguir, aún cuando se sienta débil o vencido como en un callejón sin salida, porque la fortaleza vive en el corazón y solo hay que buscarla para que nos impulse adelante.
La noche
envolvía el pueblo, una estrella se asomaba inquieta por la ventana de la
humilde casa, cosquilló el rostro curtido y cansado del hombre que en su sueño
le sonrió, muy cerca se escuchaba el alboroto de los saltamontes, la vida
parecía dormirse.
– Pedro, Pedro, levántate – interrumpió la voz pálida de alguien que llegaba agitado – el campo está en llamas.
Se sobresaltó, aún sin saber qué ocurría, volvió a oír los gritos, el pánico lo dominaba por segundos, tan solo tenía un pensamiento: "¡La cosecha!". Salieron juntos con lo que podían, hicieron lo imposible para apagar el infierno que se llevaba su trabajo de sol a sol, pero nada, no quedaba nada, se desplomó entre las cenizas.
A la luz del alba, miró sus manos agrietadas, abrazó a su vecino y dijo:
– Juan, aún tenemos la tierra, la fuerza en las manos, las ganas y la vida. Te tengo a ti, amigo Levantamos piedra a piedra nuestras casas y de esa, claro que saldremos, juntos como siempre.
Regresaron con la luz del día y una sonrisa que cantaba a la amistad.
28/08/2012
Núm. de
Registro: 1209012212787

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