A
veces me quedo sin nada qué decir, en mi alma el silencio se vuelve palabra y
todo lo que soy... pero nunca aprendí a acallar la nostalgia, atrevida grita
hasta fundirse en el mutismo de una lágrima.
Veo los colores de la primavera... el verde de la hierba o de los árboles que
están a punto de florecer, veo las miradas de la gente que en sus tonos canta
al renacer, pero yo... ya no soy la misma.
Dónde se
desvaneció la promesa
de un sueño, de una mano cálida,
quizás se perdieran en la torpeza,
quizás fueran una caricia pálida...
Lo cierto es que hoy me abraza
un frío, un soplo de fría añoranza,
mi alma se quedó sin templanza,
sin tu suavidad, sin nada.
Dónde te fuiste, niño amado,
contigo murió mi esperanza,
se rompió el día en el lazo
que yacía ya sin tus alas.
A veces me quedo sin nada qué decir y en mi alma el silencio se vuelve palabra... Nunca dejes sin hablar a quien quiere hablarte.
de un sueño, de una mano cálida,
quizás se perdieran en la torpeza,
quizás fueran una caricia pálida...
Lo cierto es que hoy me abraza
un frío, un soplo de fría añoranza,
mi alma se quedó sin templanza,
sin tu suavidad, sin nada.
Dónde te fuiste, niño amado,
contigo murió mi esperanza,
se rompió el día en el lazo
que yacía ya sin tus alas.
A veces me quedo sin nada qué decir y en mi alma el silencio se vuelve palabra... Nunca dejes sin hablar a quien quiere hablarte.
Núm. de
Registro: 1204091444456
Joaquín Sabina

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